And so it begins! Después de semanas de varios preparativos con más o menos implicación del grupo (la mía personalmente, tendiendo a 0) empieza la aventura. Primer punto de reunión en Barcelona para pasearse por la ciudad con pinta de guiris hasta llegar al aeropuerto, primera cola de rigor y primera sorpresa. En la cola nos encontramos a Tatiana, compañera de la universidad con destino a Bangkok con quien compartiremos los dos primeros vuelos: Barcelona - Berlín y Berlín - Abu Dhabi. Despedidas de rigor y esa sensación de que por fin empieza la fiesta, aunque las horas de avión y aeropuerto no colaboran demasiado... Las escalas, una más corta que otra, pasan relativamente rápido y aunque algún momento del vuelo se llega a hacer pesado, al final nos plantamos en Jakarta prácticamente a la hora prevista y, lo que resulta más sorprendente, con todas las maletas juntas. 25 horas de viaje como unos campeones ;)
Primer hotel, prácticamente circumstancial en Jakarta, que básicamente fue elegido por estar cerca del aeropuerto y ofrecernos servicio de recogida y transporte de vuelta al aeropuerto al día siguiente. Más allá de las horas de cansancio y el jet lag, nos dio tiempo para tomarnos una copa sin preocuparnos demasiado por el hielo que habían utilizado (de momento sin ningún tipo de consecuencias) y celebrar entre los cuatro que la aventura ya estaba empezando. De Jakarta vimos poco, primero por lo dicho, que el hotel estaba muy cerca del aeropuerto y segundo porque ya era tarde (llegamos sobre las 23h hora local) y nadie ha recomendado especialmente pasar más tiempo del estrictamente necesario visitándola
Día 2 - Jakarta - Yogyakarta
La celebración de la llegada a su manera fue oficial porque estábamos en Indonesia, pero el primer sitio verdaderamente con sentido en la aventura era Yogyakarta. Definida por varias guías como la capital intelectual y cultural de indonesia (o como mínimo de Java) aterrizamos después de un vuelo relativamente corto (con un aterrizaje un poco abrupto) dispuestos a ver qué nos deparaba la ciudad. A bote pronto, un autobús pequeño y lleno que se tuvo que enfrentar con el caótico tráfico de la ciudad entre acelerones y frenazos. La ciudad hace gala de su condición de ciudad asiática con un tráfico de locos donde cualquier tipo de señal es meramente orientativa (semáforos incluídos) y parece un milagro que no haya un accidente a cada segundo: desde tres y cuatro personas por moto a adelantamientos constantes con línea continua parece que no puede haber nada imposible en cuanto al tráfico se refiere... y desdeluego la posibilidad de movernos mínimamente autonomamente ha quedado absolutamente descartada como mínimo hasta llegar a Bali.
Al llegar, búsqueda obligada de hotel, varias negativas y finalmente un amable (y aparentemente colocado) recepcionista nos ofreció una habitación bastante razonable a un precio más que interesante. Al ser temporada alta lo cierto es que nuestro poder de negociación es prácticamente inexistente por lo que el noble arte del regateo queda en un segundo plano por detrás de conseguir una habitación limpia a un precio decente. Después primera comida local (a eso de las 5 de la tarde) y paseo por la ciudad, que básicamente nos dejó claro que sí, estamos en Asia y sí, las ciudades son caóticas, llenas de olores extraños y puestos/tiendas/vendedores ambulantes dispuestos a convencerte que haber vivido hasta ahora sin un poncho con un estampado imposible debería estar incluído en el código penal.
Lo raro de los horarios y un cierto jet lag al final nos dejó con una cena más bien escasa rodeada eso sí de varias cervezas, que si no colaboraron en el proceso de nutrición, seguro que ayudaron a disimular el hambre. Sin duda una de las mayores diferencias en el concepto del viaje de este estilo: ir con amigos convierte charlar cualquier noche alrededor de una mesa con cervezas en una gran noche
Día 3 - Yogyakarta
Hoy sí que sí. Primer día de excursiones, primer día de ver templos y empaparse un poco más de qué se cuece en este país, primer día de aventurillas. Aunque el día empiece un poco pronto, al subir a la furgoneta nos llevams la primera (y agradable) sorpresa del día: nuestros dos compañeros del día son una pareja de catalanes (Oscar y Maite) con quienes ya viajamos en los vuelos de Berlín y Abu Dhabi y que han resultado ser una pareja muy maja y viajera. Hemos compartido todo el día de viajes en furgo y visitas a templos con ellos y posiblemente mañana también coincidamos en el siguiente viaje hacia el volcán
Y la segunda: nosotros no hemos contratado a un conductor, hemos contratado a Carlos Sainz versión indonesia. Nos dijeron que más o menos el trayecto hasta Borobudur dura unas dos horas. No para Carlos. Sea como sea, hemos llegado a Prambanan con otros 1321908273 turistas pero curiosamente la mayoría de ellos eran locales. (inciso: estos días se celebra la semana de fiestas después del Ramadán, por lo que no sólo coincide con la temporada alta de turista occidentales, también con la de locales... Fin del inciso)
Y aquí, señores, hemos entendido de verdad de la buena lo que significa: feel like a rock star. Para muestra, un botón:
En resumen, no sabemos si por los ojos de David, las Rayban de María, la estatura de Xavi o mi atractivo sin parangón (posiblemente esto último) pero hemos triunfado como si de Brad Pitt se tratara. Evidentemente, hemos aprovechado nuestro momento de fama, puesto buena cara y a estas alturas ya debemos tener más de 20000 likes en facebook sin nosotros saberlo pero bueno... esa es la grandeza de la fama!
El templo en sí ha estado bien, varios niveles en dirección piramidal con unas vistas muy chulas en los niveles superiores y unas especies de campanas de piedra encerrando figuras de Buddha rodeando estos niveles. Lo que sí que llama la atención es que a todo el mundo le han pedido que se pusiera unos pareos que daban a la entrada (tanto a locales como a estrangeros, con pantalones cortos y largos) por motivos de respeto al monumento. Hemos intentado indagar un poco más a qué se debía esto pero las dificultades de comunicación y las colas de gente lo han puesto bastante complicado
Después de esta primera parada de un par de horas nos hemos vuelto a dirigir con nuestro amigo Carlos hacia el siguiente templo: Borobudur. Así como Borobudur era en esencia un complejo de un gran templo rodeado del habitual chiringuito de estas ocasiones (vendedores ambulantes por todos lados, algún que otro jardincito de césped, etc) Prambanan es el típico sitio de foto de guía turistica (para que conste, la foto de debajo es del sr google)
Y aquí un poco más de lo mismo: otro pareo y un paseo por entre los muchos templos de este complejo. El caso es que terremotos y atentados han dejado muchos de los templos rodeando al principal en ruinas y todo tiene la pinta que es el equivalente a la sagrada familia de Barcelona: la acabarán algún día, sí, pero no creo que sea pronto. La nota curiosa ha sido el casco de obra que nos han hecho ponernos (según el myfriend de la entrada por precaución por la altura de los arcos) y que, más allá de lo no muy agradable de ponerse un casco que previamente ha sudado bastante gente, nos ha dado un aire bastante cómico. A todo esto no lo he comentado, pero el clima se está portando bastante: sí que hace un cierto calor pero nada inaguantable y lo más importante, la humedad aprieta pero no ahoga cosa que sin duda hace que pasear por un templo bajo el solamen no sea tan trágico como podría parecer a priori.
Y no mucho más! A la vuelta una parada rápida en el aeropuerto para que Oscar pudiera recoger su maleta (se la perdieron en el vuelo de abu dhabi) y una comida a otra hora intempestiva antes de seguir con la fiesta! Mañana nos vamos hacia Bromo a subir a un volcán y ya dirigirnos hacia Bali en un par de días!
En fin, esto es todo por hoy! Espero que vaya todo bien!
Un abrazo!
Jordi

Hola!!
ResponderEliminarM'agrada molt poder seguir les vostres aventures... Ja teniu una fidel seguidora!! petons a tots!! Elena