sábado, 17 de agosto de 2013
Día 8: Ubut
Antes de empezar, siento la falta de actualización! La verdad es que estos días han sido entre bastante ajetreados (en cuanto a movimientos de sitio etc) y además hemos estado bastante rato en autobuses y demases con lo que el tiempo útil de cosas a explicar ha sido bastante menor que en otras ocasiones... En fin, dicho esto, pa'l lio
Día 4: Yogyakarta - Bromo
Hay dos maneras de entender este día: o como un día perdido, o como un día invertido. Lo que está claro es que desde ningún punto de vista fue un día útil. Nos levantamos pronto (sobre las 7:30 o así) para estar a las 8:30 subiendo a un minibus con Oscar y Maite y 6 compañeros más (que a la postre resultarían ser todos alemanes, de dos grupos distintos) y nada, nos metimos entre pecho y espalda unas 12h de autobús como quien no quiere la cosa. Al final después de tener que volver a aguantar a un conductor que se creía que estaba en las 24h de le mans (por lo que a él respecta, estoy seguro de que se cree qeu las ganó...) acabamos llegando a un sitio dejado de la mano de Dios (Probolinggo) donde hicimos una parada rápida para cambiar de bus y recibir las indicaciones para el día siguiente. No hay mucho más que contar más allá de que nos atendieron una pareja digna de mención, uno con cara de sapo (no descartamos que se entrenara para conseguirlo) y otro medio tuerto que no inspiraba la mayor de las confianzas a la hora de pagar pero en fin, así son las cosas... Eso sí, como nota curiosa nos dijeron que en el volcán (donde iríamos al día siguiente a ver el amanecer) hacía mucho frío (alrededor de 4ºC) y que mejor que nos abrigáramos. Y sin mucho más, nos acabamos yendo a dormir después de un día sin mucha acción pero con buenas perspectivas de cara al día siguiente.
Día 5: Bromo
El "día" amaneció a las 3:30am hora en que nos levantamos. Podemos decir que un cierto jet lag todavía ayudó a levantarnos a esa hora pero sería mentira. Estábamos muertos de sueño aunque hicimos el esfuerzo y nos levantamos. Como nuestro plan era subir al volcán andando (había también la posibilidad de ir en jeep) y somos mas chulos que un ocho pistacho decidimos que lo de los 4ºC no iba por nosotros y la mayoría fuimos con unos pantalones de deporte y una chaquetita monísima de la muerte pero que desde luego no estaba preparada para aguantar esas temperaturas. Pero a ver, ahora en serio, de verdad alguien creía qeu en Indonesia en pleno mes de agosto en cualquier parte del país sea volcán o no podía hacer 4ºC?? Nosotros, desde luego, no.
En fin, que sea como fuere, nos subimos a un jeep a las 4 de la mañana para hacer la última parte de la carretera asfaltada y empezó la excursión entre las sombras. Para el recuerdo quedará la frase de una de las chicas alemanas que a esa hora y ante la posibilidad de tener que ir andando cuando ella había pagado por subir en jeep le dijo a uno de los guías muy a la alemana (educada, pero directa y sin rodeos) que ella había pagado por eso y no pensaba ir caminando (I pay for jeep, no walking). Pobrecilla no sabe la coña que ha traído esa frase desde entonces en adelante pero vaya, que tampoco pasó de allí, en cualquier caso (por supuesto) consiguieron su jeep. Nosotros por nuestra parte nos fuimos con Oscar y Maite a adentrarnos en las arenas del bromo a ver qué sucedía.
Aquí haría falta hacer un par de incisos. El primero es que ahora mismo no voy muy sobrado de tiempo y no sé si podré poner fotos, con lo que de momento me limito al texto y ya si eso luego añado alguna cosa. La segunda es que la orografía del bromo era algo extremadamente curioso. La montaña en sí está levantada digamos alrededor de 2000m pero en un momento dado a esa altura se abre un crater enorme (a bote pronto yo diría que entre 15 y 20 km de diámetro) en el centro del cual se elevan los dos volcanes: el Bromo y cuyo nombre pobre parece no importarle a nadie porque nadie lo sube. Cuestión, que después de estar subiendo un buen rato por unas buenas rampas con los jeeps, en un momento dado nos dejaron ir enmedio de la nada y, oh sorpresa, lo primero que hacemos es bajar un rato hasta llegar al suelo del crater (si no consigo colgar fotos, recomiendo una visita rápida a google images para hacerse una idea de lo que estoy contando; madres del mundo: por muchas imágenes del volcán en erupción que veáis, nos os preocupéis que ahora mismo está muy tranquilito). Y al llegar a la base del cráter (como puede parecer lógico pero no por eso deja de sorprender) un suelo de arena fina fina fina como si estuviéramos en la playa. Y así con la poca luz que ofrecían los frontales de Xavi y Oscar fuimos andando por el camino que creíamos que tenía más sentido (y aparentemente más roderas) hasta que en un momento dado nos dimos cuenta que el cmaino no debía tener mucho sentido porque ya no había más roderas y un myfriend con moto de los que te ofrece subirte nos vino a buscar para salvarnos/guiarnos como buenamente pudiera. Total, que entre unas cosas y otras y gracias a la increíble mano izquierda de Xavi con los locales conseguimos ponernos en camino hacia la cima esta vez sí por el camino correcto. Cabe decir que a medida que iba amaneciendo sí que se veía más luz pero que la primera media hora tres cuartos apenas se distinguía un pimiento y si de nosotros hubiera dependido nos hubíeramos guiado por el croquis que nos hizo el myfriend el día antes cuando nos contaba lo de los 4ºC. Por cierto, por aquel entonces, nosotros nos creíamos los reyes del mambo con nuestra ropa de deporte y nuestras chaquetitas monisimas de la muerte. Santa inocencia... Cuestión, que con más pena que gloria pero a buen ritmo conseguimos llegar a una especie de campo base berebere donde habían montado unos cuantos chiringuitos de comida/mantas/caballos que te subían todavía más solamente a cambio de unas rupias y tu dignidad y empezó la "ascensión" como tal. A la vista que se hacía rápidamente de día apretamos bastante el ritmo para llegar a tiempo a la cima lo que pero dicho esto lo cierto es que las rampas eran bastante empinadas y el terreno y la falta de sueño y comida tampoco lo pusieron muy fácil. Por cierto, a medida que se iba aclarando el cielo nos fuimos dando cuenta que había una niebla infinita sin ningún tipo de intención de despejarse y que con casi total seguridad nos impediría ver la tan conocida salida de Sol pero eso no fue suficiente para que siguiéramos apretando el paso hasta llegar a unas escaleras que ayudaban a llegar a la cima del volcán en el último tramo. Santa inocencia 2.0.
Pues sí, entre las 4:30-5am había un grupo de matados en la cima de un volcán, muertos de frío, ya no por la temperatura, pero sí por un viento bastante importante, observando como una niebla espesísima no dejaba ver ni siquiera el pie de la escalera y ya ni te cuento de la salida del Sol. En otras palabras: qué cabrones los que nos vendieron la dichosa salida del Sol como el espectáculo de luz y color que nos iba a cambiar las vidas y qué poco hábiles estuvimos con el tema de la equipación especialmente en lo que respecta a los pantalones... En la cima eso sí hubo un par de notas curiosas: estaba lleno de locales que ya no sabemos si celebraban las fiestas estas de final del Ramadan o el principio de las fiestas nacionales. Pues parece que todos ellos decidieron ponerse de acuerdo en cachondearse de nuestras pintas y no tuvieron ningún tipo de problema en reirse de nosotros en nuestra cara señalándonos y diciendo algo como: vaya primos estos, no saben donde se han metido, ahora van a ver lo que vale un peine (interpretación del indonesio por parte autor). La otra nota curiosa fue conocer a un basco que se conoce que fue a dar una vuelta a las afueras de san sebastián y de repente se encontró en la cima del Bromo. Cosas que pasan. (coñas a parte, el buen hombre se estaba marcando el viaje de su vida durante 4 meses con la finalidad de llegar a un sitio de Australia donde se conoce que se puede nadar con ballenas, lo que también da título a su blog: "a nadar a XXX")
Cuestión: subimos, estuvimos un buen rato tirando de fe y esperanza, bajamos, creímos que empezaba a despejar la niebla, volvimos a subir, nos dimos cuenta que no estaba despejando la niebla, volvimos a bajar, estuvimos un rato más por la zona antes de las escaleras y finalmente decidimos emprender el camino de retirada. Por si alguien se lo pregunta sí, en cuanto nos fuimos la niebla empezó a despejar aunque no llegó a despejar del todo todo todo. Repito: qué cabrones los que nos vendieron la dichosa salida del sol como el espectáculo de luz y color que nos iba a cambiar las vidas.
Por cierto, ya voy viendo que no voy a tener tiempo de colgar fotos y quizás no llegue a tiempo de acabar hasta el día de hoy pero sea como fuere el caso es que aunque lo pinte como que fuimos las personas más gafes de la historia el sitio era simplemente espectacular, y cuando salió el Sol y la niebla ciertamente levantó un poco las vistas y el paisaje lunar eran apabullantes. Se comenta por el foro que igual no hacía falta dormir 2h para disfrutar de estas vistas, que por lo visto el volcán no se mueve a lo largo del día, pero vaya, que eso ya es otra historia.
En cualquier caso, para la vuelta tuvimos dos opciones: 1) estar a las 11 en el hotel, coger un autobús y empezar a tirar dirección a Bali, donde hubíeramos llegado alrededor de las 20:30 o así. 2) esperar hasta las 16:30 y repetir el mismo camino para llegar a Bali sobre las 6 del día siguiente. Con la idea de no tener que estar a las tantas de la noche buscando hotel por Bali, disfrutar más del día en el Bromo y de paso ahorrarnos unas rupias al pasar la noche en el autobús, decidimos coger la opción 2. Santa inocencia 3.0. Qué grave error. Inciso: por si fuera poco, esta decisión la tomamos en Yogya al coger el tour, pero cuando estuvimos con sapo y tuerto nos dijeron que ya no había plazas. Montamos un minipollo (la alemana muy dispuesta a ayudarnos en todo lo que fuera interaccionar con los locales) y nos dijeron que sí, que no nos preocupáramos que tendríamos nuestro bus por la tarde. Fin del inciso. Cuestión que a las 9 de la mañana ya estábamos desayunando/comiendo unos noodles donde nos había dejado el amigo con el jeep y a las 11 o así ya estábamos de vuelta en el hotel. Podríamos haber cogido el primer bus? Tranquilisimamente. Sin embargo nos dedicamos a ducharnos con toda la calma, dar una vueltecilla por la zona del hotel, tomar una cervecita y vagar como almas en pena que no han dormido en dos días por el hotel hasta que acabó llegando nuestro amigo con la furgo "Executive class" para llevarnos a nosotros cuatro, las tres alemanas y Oscar y Maite de vuelta a Provolinggo donde deberíamos coger nuestro bus a Bali.
Y aquí empieza la fiesta. Nada más llegar, el myfriend de la agencia nos dice que está desoladísimo (intentando contener la risa) pero que nuestro bus ha tenido dos millones de problemas que por supuesto no eran culpa suya y que en vez de salir a las 16:30 saldría a las 19:30. Le montamos un minipollo pero decidimos que si al final llegábamos a bali a las 9 en vez de las 6 tampoco sería tan grave y que cuanto más tiempo de sueño pasáramos en el autobús, mejor. Total, que nos fuimos a dar una vuelta por el "centro" de Provolinggo a ver qué se cocía por allí. Si existe un centro como tal de esa ciudad no lo sabremos nunca, pero el paseo estuvo bastante bien. Después de buscar sin éxito un sitio donde comer algo, acabamos en unas callejuelas peatonales super auténticas donde debía hacer bastante que no veían a un turista porque reunimos a una banda de niños que nos seguían a una distancia prudencial bastante importante. Eso fue posiblemente lo único bueno de la tarde/noche. Al volver a la agencia (donde nuestro amigo iba y venía, nunca estando allí más de 5 minutos para desespero de propios y extraños) el myfriend nos dijo que el cosmos se había alineado para que nuestro bus no pudiera salir a las 19:30: no sabemos si fue un tornado o una vaca enmedio de la carretera pero estaba clarísimo que en esta ocasión también estaba totalmente fuera del alcance de su mano el hacer nada más de lo que ya hacía. Finalmente, después de darle una hora de paciencia y buena fe decidimos ponernos en acción y un comando fue a la agencia de sapo y tuerto a ver qué estaba pasando. Al final del cuento nos enteramos que haber, había buses cada hora pero que al ser 9 era complicado encontrarnos sitio (por supuesto nadie había comprado billetes el día antes). Allí fue cuando David, Xavi y Oscar montaron el pollo y, oh sorpresa, el bus llegó al cabo de 10 minutos. Y aquí empieza la tortura. Como era de esperar, nos metieron en calzador en el bus, un bus que tenía que durar del orden de 8 horas y donde había gente a la que tuvimos que mover de sitio (léase unos niños que tuvieron que ponerse con su madre, etc) para que los nenes pudieran entrar. A eso se le llama una entrada triunfal. Al final nos sentamos cada uno como pudimos, las alemanas y Maite fueron las que saliern mejor paradas y creo que Xavi María y yo los que peor: compartimos tres asientos al final del bus donde normalmente sólo habría dos, que casualmente no se podían reclinar (por supuesto, los de delante nuestro sí que podían) y además tuvimos la gran suerte de caer justo al lado del baño del autobús: una experiencia sensorial que no está al alcance de muchos. Muertos de envidia deberíais estar todos ahora de la noche que pasamos. Se comenta que si nuestros cuellos aguantaron ese tute, lo podrán aguantar todo pero que lo mejor que pudo pasar esa noche fue que se acabara. Cabe recordar que ese día nos habíamos levantado a las 3 de la mañana, y que igual acabamos subiendo al bus sobre las 10 o así de la noche por lo que ni las fuerzas ni lo ánimos estabana para muchas alegrías... Y nunca más volveremos a racanear unas rupias por pasar una noche en el bus. Palabrita.
Día 6: Ubut (Bali)
El día 6 lógicamente empezó en bus. Por suerte el paisaje ya era distinto, casi se podía oler el final del viaje en bus y la esperanza de una cama con cuatro patas y un colchón cada vez se hacía más clara. Como que si fuera de cualquier otra manera, sería fácil, el bus no nos dejó donde se suponía que debía dejarnos. Eso sí, en la terminal extraña donde nos dejaron (fuera lo que fuera) encontramos rápidamente a unos amables taxistas a los que hubieramos pagado el oro y el moro para que nos llevaran hasta el hotel (que todavía estaba a una hora o así de camino). Efectivamente, nos despedimos de las alemanas (que decidieron que se merecían unos días de playa directamente y se fueron hacia el sur) y nos encaminamos hacia Ubut, en el centro de la isla. Finalmente, a eso de las 10:30 o así llegamos al hotel donde nos dimos una hora y media de siesta antes de hacer ningún tipo de actividad (empezando por ducharnos) y nos pusimos los cuatro a dormir en una cama de matrimonio (sólo teníamos una habitación y no estábamos para ponernos muy exquisitos en lo que a sitios para dormir se refiere). Dormimos, nos duchamos con agua fría (hasta que Xavi, que fue el último, vio que quitando la alcachofa de la ducha salía agua caliente) y nos decidimos a ir a buscar el primer sitio donde nso dieran de comer con cara y ojos. Y si era una pizza, mejor.
No fue una pizza pero sí una hamburguesa y desde luego tuvo efectos revitalizantes. Y ya con otra cara nos fuimos a dar un paseo de un par de horas que recomendaba la guía por los alrededores del pueblo (incluyendo un parque con monos bastante simpáticos, luego cuelgo fotos) que sin duda nos hizo olvidar la pesadilla de la noche y nos dejó muy claro que Bali no es Java y que hay mucho más que ver en esta isla de lo que había en la anterior.
Caminamos entre algunos arrozales, vimos una puesta de Sol fantástica y acabamos tomando una cerveza en un restaurante/cabaña sobre el río donde tomamos la firme decisión de regalarnos un masaje al día siguiente. Nuestras espaldas se lo merecían. Y no mucho más! Dimos una vuelta por la noche y, como es normal, nos fuimso a dormir a una hora bastante razonable que todavía quedaba bastante sueño por recuperar.
Día 7: Ubut (Bali)
No me queda tiempo, luego lo explico mejor pero hago algunos checkpoitns que desarrollaré en el próximo capítulo. Si tengo tiempo esta tarde en Lombok intento dedicarle un rato a buscar fotos y a mejorar esto un poco más:
- alquilamos motos
- carreteritas super chulas
- arrozales
- cocos
- nos timaron con los tickets para un arrozal
- de vuelta a Ubut, masaje
- paseo por la noche y cena con maite y oscar
Día 8: Ubut a Lombok
nos acabamos de levantar, y después de este ratito escribiendo a las 11 (dentro de 8 minutos) nos recoge otro bus para llevarnos a Lombok (unas 8h entre bus y barco), espero poder contar que no ha pasado nada raro durante este trayecto!
En fin, lo dicho, luego escribo un poco más y de paso actualizo alguna foto!
Un abrazo!
Jordi
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