martes, 10 de julio de 2012

Dia 30, Barcelona

Bueno de vuelta en barcelona, última entrada como diario (luego creo que haré alguna más como conclusiones y otras historias). No he podido actualizar últimamente mucho porque no tenía mucho tiempo y pensaba que ya lo haría en casa.

Dia 26 Delta del Mekong

El día empezó, otra vez, lluvioso pero bueno, que hi farem. El caso es que como ya empieza a ser costumbre me pilló un guía y me llevó al autobus para ir tirando hacia el delta del Mekong. Por la mañana no hubo mucha más historia, ver un mercado flotante, una fábrica de dulces típicos (eso estuvo muy guay) y una vueltecilla por algunos de los canales. El tema es que todo volvía a ser un poco rebaño pero bueno, la gente era bastante maja como siempre. Al final acabamos comiendo en un chiringuito en el que el guía me apremió bastante porque yo era el único que esa noche iba a dormir allí. El caso es que por la mañana ya me dijeron que era la única persona que había contratado ese tour y incluso me ofrecieron hacer algo distinto (hacer la excursión de un día y luego volver a Saigon para ir en bus) pero como me hacía gracia el tema de subir en barco por el Mekong hasta Camboya la desestimé rápidamente. En fin, que después de comer me pilló un tío con una moto para uno de los mejores cuartos de hora del viaje. Fuimos conduciendo por las estrechas carreteritas del mekong atravesando puentes y rodeando unos paisajes geniales hasta que llegamos al río en sí y lo tuvimos que atravesar cogiendo un ferry que va y vuelve constantemente para llevar a todas las miles de motos de un lado al otro.

Al final llegamos al bus con el que había venido que me llevó a otro punto de enganche (fue otro de los momentos curiosos del viaje, ir en un bus de 50 personas yo solo...) y me añadí al grupo que subía hasta un pueblecito cerca de la frontera para pasar la noche.



Allí no hubo mucha más historia, después de una puesta de sol espectacular estuvimos cenando con un par de australianos y una inglesa y tras hacer unas copas y jugar al billar un ratillo vimos la final España - Italia. La enésima casualidad fue que los australianos habían quedado con un chico francés que dormía en otro hostal y que se vino después de cenar. Pues bien, resulta que para pasmo de propios y extraños este francés veranea en cadaqués asiduamente (igual este año nos acabamos volviendo a ver allí!).

Como anécdota hay que decir que con el australiano dijimos que si ganaba españa yo me bañaría en el mekong y si ganaba italia lo haría él. Evidentpemente cumplí mi parte (pese a que puedo garantizar que no es ningún lujo) pero una vez lo hice él también se añadió así que estuvo bastante bien la cosa.

Dia 27 Phnom Penh

Teniendo en cuenta que con la broma ayer nos acabamos yendo a dormir hacia las 4 de la mañana con alguna que otra birra de más, levantarse a las 6 fue claramente algo rozando la tragedia. Una cierta resaca y un calor bastante importante no eran la mejor combinación para meterse en un barco, pero bueno, era lo que tocaba.

El viaje francamente no lo aproveché todo lo que hubiera podido. Estuve medio durmiendo casi todo el rato y aunque de vez en cuando sí que sacaba la cabeza para ver dónde andábamos lo cierto es que estaba bastante destruido y los momentos de bajar en las fronteras para el visado etc fueron más duros que otra cosa.

Hacia las 14 llegamos a Phonm Penh y nos dirigimos hacia el hostal que los dos australianos habían reservado. Aunque necesitaba a gritos una ducha (no me duché después del baño nocturno) el caso es que después de comer decidí que no quería desaprovechar del todo el día en Phnom Penh así que me fui a ver el museo de la dictadura de Pol Pot. El caso es que no tenía mucha idea de la historia reciente de Camboya pero este era otro de esos museos que ponen la piel de punta. Se trataba de una escuela que utilizaron como cárcel para "interrogatorios" y sucedáneos varios y donde murieron miles de personas. Parece mentira que esto pasara sólo unos cuantos años atrás y que (yo, como mínimo) no tengamos ni idea...

Por la noche no hubo mucha más historia, el australiano (Duncan) y yo nos fuimos a cenar a un restaurante que recomendaba la guía y compramos los tickets de bus hacia Siem Reap donde al día siguiente nos debíamos encontrar con Cesc y el Fandiño. Para mi asombro, aunque los dos australianos venían juntos él decidió venirse conmigo y separarse de ella (por lo visto era algo que ya aparecía en sus planes y que la entrada estelar del francés ayudó a propiciar).

Dia 28 Siem Reap

Al igual que en Vietnam, en Camboya medir una distancia en km es más o menos tan útil como medirla en palmos. Eso sí, las referencias en horas de bus que da la gente tampoco es que sean un prodigio de la precisión suiza... Por qué un bus que sale a las 8 de Phnom Penh (y que se supone que tiene que durar 6h) tarda casi 9 es algo que nunca sabremos. La velocidad media, aunque calculable, espero que tampoco.

Total, que al final nos plantamos hacia las 17 en el hostal que Cesc había reservado (por cierto, que al llegar tuve una conversación surrealista con el recepcionista porque Cesc reservó para la noche siguiente y yo ya empecé a pensar que lo había entendido todo mal, pero al final fue solo un error en la reserva) y como ya no valía la pena ir a los templos decidimos bajar al pueblo a dar una vueltecilla y hacer una cerveza mientras esperábamos la llegada del duo dinámico. Pese a que debo reconocer que llegué a pensar seriamente que no podrían pasar la frontera a tiempo (pasaron 3 minutos antes de que cerraran) me alegró muchísimo volver de cenar y encontrarlos allí con una cierta cara de cansancio pero con toda la sonrisa del que empieza la aventura. El día no tuvo mucho más, estuvimos charlando un rato y planificando los días siguiente y ala, a dormir.

Dia 29 Templos de Angkhor 1

El día volvió a amanecer temprano y tras un desayuno frugal nos cogimos los 4 el tuktuk (ciertamente, íbamos un poco apretados) y ala, dirección a Angkhor Wat, el más famoso de los templos de la zona. Por el camino unas nubes claramente amenazadoras se fueron cerniendo sobre nuestras cabezas y al llegar a la entrada del templo el diluvio era impresionante. Era imposible sacar una foto en condiciones y la posibilidad de estar todo el día empapado hacia que las perspectivas de ir de templo en templo fueran francamente poco halagüeñas.



Los templos en sí, sin duda espectaculares. Hicimos lo que se conoce como la ruta pequeña que incluye los templos más famosos (Angkhor Wat, Bayon y Ta Phrom, el de Tomb Raider). Por cierto, Cesc y el Fandiño están escribiendo un blog también sobre su viaje http://rebentadastailandia.blogspot.com ) y Miguel ha hecho una buena reflexión sobre el hecho de que estas civilizaciones, en su día las más avanzadas y modernas del mundo, acaben siendo presa de los árboles y el abandono.

De entre los tres que visitamos cada uno tenía sus cosas, Angkhor es simplemente enorme y espectacular, Bayon es más pequeño pero como más laberíntico y misterioso y Ta Prohm te deja sin palabras. La naturaleza ha reventado muros, arcos, techos a base de raíces enormes de árboles que no se acaban nunca. Las fotos son un buen testimonio pero perderse por entre los pasillos (preferiblemente fuera de la ruta marcada) es algo que se tiene que ver. Sin duda parada obligatoria para cualquier viaje por la zona.



Nuestro guía Sun nos contó muchas cosas interesantes acerca de cada uno de los templos (aunque de vez en cuando tendía a repetir frases...) cosa que sin duda favorece mi idea que ver estas cosas sin alguien que te las cuente es perderse más de la mitad de la gracia.

Uno de los momentos que más me gustó del día fue al llegar al hotel y despedirnos del Tuktuk y de Sun cuando nos dijo: muchas gracias por darnos trabajo hoy a mí y al conductor, espero que os haya gustado todo etc etc. Este simple hecho de agradecernos el que le dieramos trabajo me pareció muy representativo de la diferencia entre Vietnam y Camboya. En Vietnam serán más ricos, pero se están pervirtiendo a costa de un turismo exagerado y masivo (en una palabra, chino) mientras que Camboya (de momento) sigue en un punto distinto, en el que no tienen demasiado pero son felices y aprecian el hecho de que te intereses por su país y cultura.

Por la tarde no hubo mucha más historia: duchas, bajar al centro a dar una vuelta, cena alguna cervecilla y ala, a dormir que al día siguiente tocaba maratón de día empezando por ver salir el Sol en Angkhor Wat.

Dia 30

Sin duda, el día más duro del viaje. Levantarse a las 5 de la mañana no es algo que haga ilusión de por sí, pero como mínimo la expectativa de ver salir el sol en un sitio tan increíble como Angkhor Wat ayuda. La idea era hacer el recorrido largo (al final unos 90km en tuktuk) pasando por algunos templos un poco más alejados y haciendo una pequeña excursión a ver una cascada.

La salida del Sol no fue todo lo bien que habíamos esperado. Si bien no llovía a cántaros como el día anterior, las nubes impidieron ver salir el sol propiamente dicho y básicamente nos limitamos a dar una vuelta por el templo aprovechando que (aunque para ser las 5:30-6 estaba bastante lleno) no había ni la mitad de gente que el día anterior. Ironías de la vida, si hasta ese momento mi estómago y yo habíamos tenido una fantástica relación de paz y armonía el café mortal del hostal consiguió lo que no había conseguido un mes de comida thai y me vi forzado a hacer una internada en el bosque.


Cuando decidimos que ya era oficialmente de día nos volvimos al tuktuk para dar un paseo de una hora por las carreteras camboyanas que, pese a no ser las más cómodas del mundo, nos permitieron ver a mucha gente en sus quehaceres cotidianos. La segunda parada era un templo un poco alejado del resto en un estado un poco peor que el resto (la reconstrucción dejaba ver la distribución en planta pero apenas había paredes y casi ningún techo) que se caracterizaba por estar hecho de una piedra más rojiza que los anteriores. Cuando todo hacía pensar que estaríamos absolutamente solos en el templo apareció un autobús de chinos para amenizarnos la mañana y complicarnos las fotos.


Después de la visita al templo y alrededores (había unos miradores sobre los campos de arroz bastante espectaculares) nos volvimos al tuktuk para dirigirnos hacia el trekking y la cascada famosa. El trekking era un paseo de 1.5km (cada 100m había una señal con la distancia que quedaba) y la cascada en sí no era nada del otro jueves pero el conjunto estuvo muy bien. La jungla no era quizás tan espesa como la de tailandia pero el hecho de salir un poco de templos/ciudades y hacer un poco de naturaleza se agradece bastante.


Al volver hicimos una pequeña pausa para tomar una cerveza y unas patatas (aunque eran las 11 de la mañana a nosotros ya nos parecía que era casi hora de comer, esto de levantarse a las 5 es lo que tiene) y continuamos hacia abajo. A sugerencia del tuktukero cambiamos un poco el plan del día para ir a ver el pueblo flotante a orillas de un gran lago cerca de Siem Reap. Al llegar un niño (no tendría más de 15 años) nos llevó en su barca (un milagro de la ingeniería, el chaval ciertamente se curró mucho la construcción de los controles) y nos paseó por el río con un estilo no excesivamente depurado (chocamos con todo lo que se podía chocar) pero sin ningún incidente grave.

El pueblo estaba hecho de casas levantadas alrededor de 4-5m para prevenir las subidas del río (cuando se debía convertir de verdad en un pueblo flotante) pero cuando lo vimos nosotros la verdad es que tenía un aspecto bastante curioso.


A la vuelta del lago, al ver que la cosa tampoco daba mucho más de sí, le pedimos al chaval que nos dejara ir a dar una vuelta al pueblo para ver cómo vivían. Ciertamente era uno de los sitios más pobres que he visto pero sin embargo la escuela estaba llena de niños aprendiendo y no daba la impresión de que la gente se muriera de hambre.



De vuelta la tuktuk iniciamos nuestra larga vuelta a Siem Reap parando en un par de templos más. En uno de estos templos conocí a un alemán que trabaja para BCG (está haciendo el MBA) cosa que francamente me gustó bastante y me pareció un muy buen síntoma de salud mental.

En otro de los templos nos encontramos con una imagen francamente curiosa. Un montón de niños jugando al hula hoop a las puertas del templo. La verdad es que no tengo ni idea de dónde salieron esos aros ni esos niños porque no era una zona especialmente poblada pero fuera como fuera se lo pasaban teta.


Y no mucho más! Al volver al hotel una ducha, una cena rápida y despedidas de todo el mundo. Mención aparte merece el vuelo en avión de Siem Reap a Bangkok. Además de la hora y pico de retraso de regalo, el diluvio que caía en el momento del despegue junto con los abundantes rayos me hizo pasar miedo por primera vez en mi vida en un avión. No sé qué pasa si le cae un rayo a un avión (no creo que sea algo tan raro) pero ese vuelo tenía muchos números... (además, curiosamente sólo íbamos 6 personas embotelladas al final del avión, según la azafata, para equilibrarlo...)

Al llegar a Bangkok tuve que decidir qué hacer porque la opción de pagar un hotel para dormir 4 horas no me pareció lo más inteligente así que decidí dejar la mochila en el aeropuerto y bajarme a Khao San a tomar el último Pad Thai, dar una vuelta y volver al aeropuerto a dormir un poquito (maldormir) hasta que pude facturar la mochila y pasar el control para dormir un poco más antes de coger el avión. El estado de destrucción era importante (más teniendo en cuenta lo largo que había sido el día anterior) pero intenté no dormir demasiado para evitar jetlag a la vuelta.

Y después de 30 días, 4 países, 12 vuelos, 1254 fotos, y muchas experiencias por el camino, el viernes por la noche aterricé en barcelona.

PD

Muchísimas gracias a todos los que mediante el blog habéis ido siguiendo mi particular odisea. Ha sido genial ir leyendo vuestros comentarios y ver que más gente de la que creía ha leído lo que de vez en cuando me daba por escribir! :)

Un abrazo a todos! Hasta pronto!

Jordi

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