miércoles, 4 de junio de 2014

Colombia: el riesgo es que te quieras quedar


Sería injusto no incluir en este blog una larga entrada sobre Colombia después de haber estado viviendo los últimos cuatro meses aquí. Si bien es cierto que el motivo del viaje ha sido el trabajo, también lo es que ha habido oportunidad para viajar y conocer parte de lo que ofrece este país, posiblemente más de lo que he llegado a conocer ningún otro país de los que he hablado en este blog.

La primera conclusión es inmediata: Colombia es injustamente tratada por una fama que no se merece. Sí, hay problemas y sí todavía hay mucho camino que recorrer en varios aspectos pero la fama que tiene actualmente entre la mayoría de países europeos es claramente injusta. La seguridad no es un problema si se siguen dos normas básicas de precaución elemental y en cualquier caso todo aquello que pueda estar relacionado con la guerrilla o las FARC está muy muy lejos de la realidad diaria que uno vería como turista (o trabajador).

Por otra parte, hay mucho que vale la pena decir sobre Colombia, empezando por su gente. Los colombianos son personas extremadamente educados, amables y abiertos. La acogida que brindan a todos los extranjeros es maravillosa y nunca tienen una mala palabra.

Voy a intentar hacer un resumen de la Colombia que he podido ver aunque está claro que todavía me hubiera gustado ver mucho más.

Bogotá

Capital de Colombia, la verdad es que en resumen rápido, me parece una ciudad fea. Es una ciudad inmensa, con importantes problemas de tráfico (puede llegar a ser absolutamente desesperante ir del aeropuerto al hotel) y por lo general creo que tiene muy poco que ofrecer al turista. Entre sus atracciones principales estarían el monasterio de Monserrate, la calera, el centro de la ciudad, Usaquén y poco más. Monserrate y la calera destacan por tener unas vistas impresionantes sobre la ciudad. En el caso de Monserrate los domingos hay una especie de peregrinación para subir andando hasta el monasterio por un camino de escaleras que dura como tres cuartos de hora pero donde se nota claramente que estás a 2.600m. Más allá de la curiosidad de que haya una senyera y una moreneta lo que es verdaderamente impresionante son las vistas sobre la ciudad. Creo que hasta ese momento uno no es consciente de la magnitud de lo que Bogotá representa. Por lo general, la vida en Bogotá puede transcurrir tranquilamente en un espacio de unas 50 calles (entre la 65 y la 115) y unas 15 carreras (entre la circunvalar y caracas). Sin embargo, la ciudad se extiende al menos entre las calles 200 sur y 200 norte (que yo sepa) y carreras pues como mínimo debe llegar hasta la 120 o así (muchas de las cuales tienen duplicados: 9, 9a, 9b etc.).



Dicho lo malo, Bogotá también tiene muchas cosas buenas: a parte de la gente, Usaquén es un barrio fantástico donde ir a pasear los domingos al mercado de pulgas o a dar una vuelta por la hacienda de santa barbara (posiblemente el único sitio donde uno puede ir a pasear por pasear). Además otra cosa no, pero en Bogotá se puede comer extremadamente bien. El principal foco de restaurantes es la zona G (llamada así por ser la zona gastronómica). La verdad es que nunca había visto nada parecido: en un espacio como entre la 68 y la 72 y entre la 4a y la 7a hay una cantidad de restaurantes que uno difícilmente puede decir que los ha probado todos. Personalmente, mis favoritos son julia (pizzas), osaki/teriyaki (japo) y para una buena noche NN, Criterion y Rafael. Además, está el cielo: uno de estos restaurantes de cocina molecular y menú degustación de aquellos de pasarte 3h comiendo (vale la pena ir al menos una vez aunque no lo catalogaría de first priority). Pero además de estos hay muchos otros que valen mucho la pena: Emilia Romagna (pastas), Massa, la hamburguesería, un árabe, y muchos otros que ahora me estoy olvidando.

El segundo foco interesante de la ciudad es la zona T. Si la G es la zona de restaurantes, la T es la de fiesta: mismo concepto: la mayoría de baruchos y discotecas a los que uno acostumbra a ir en Bogotá están en la T (Armando, Le Coq, Fabuloso etc.). Además, esta también es la principal zona de compras de la ciudad con el centro comercial Andino como máximo exponente. Eso sí, cualquier precio en el andino vale igual o más que lo que puede valer en España.

Pero vayamos al grano: si un sitio (difícil calificarlo de restaurante o discoteca) en Bogotá merece una mención a parte, ése es Andrés Carne de Res. Aparentemente, alguien una vez lo describió como un sitio donde cenar en una lavadora (o al menos eso dice la Lonely Planet). En cualquier caso, la descripción desde luego que se acerca a lo que es la realidad: un restaurante/bar/discoteca con un ambiente simplemente increíble, una decoración surrealista llena de objetos por todos lados y un no se qué que contagia un buen rollo y unas ganas de pasarlo bien que yo no he visto en ningún otro sitio. Lo único malo del chiringuito es que está en Chía, como a 45min de Bogotá pero de verdad que vale la pena ir.

Más allá de Bogotá en sí, los alrededores ofrecen también bastantes actividades, aunque posiblemente la mejor de ellas sea la de conseguir que alguien te invite a su finca para pasar un sábado tranquilamente disfrutando de la calma y de un buen asado en el campo.

Cartagena

Cartagena es posiblemente el mayor destino turístico de Colombia. La ciudad antigua cubre un bonito barrio de casas coloniales llenas de colores, bugambillas y calles adoquinadas. Se podría decir que es un poco parecida a la Habana pero menos decadente. Entre eso, y que está en el Caribe posiblemente tenemos el destino turístico perfecto. Allí las alternativas son varias: desde buscar el típico hostel (recomiendo el Viajero hostel) hasta ir a los mejores hoteles que uno se pueda imaginar (el Santa Clara) personalmente siempre recomendaría quedarse en algún sitio dentro de la ciudad amurallada (aunque eso por lo general se paga.

La ciudad antigua como digo es impresionante pero también hay que tener en cuenta que sólo es uno de los varios barrios de la ciudad, muchos de los cuales son bastante humildes. Otros por el contrario son barrios con casas super lujosas con vistas al mar desde pisos veintipico pero no deja de recordar vagamente a un Benidorm a la colombiana.



Uno de los planes de día que se pueden plantear es coger uno de los múltiples barcos que salen de Cartagena para ir a playa blanca. Error. Este ha sido sin duda el error más garrafal que he cometido estos meses: una turistada engañabobos con el único fin de llevarte de paseo a que pagues lo que quieras para acabar en una playa que parece portal del angel el día 4 de enero. Por lo que tengo entendido, los hoteles más chulos tienen playas privadas en la zona de Barú (eso sería un puntazo desde luego) pero si se quiere buscar la alternativa, mejor vigilar y no pecar de turista oveja.

En Cartagena hay mil sitios donde ir a cenar y salir de fiesta pero a mí personalmente me gustó bastante Juan Del Mar para cenar (buen pescado), Café Del Mar para tomar una copichuela viendo el atardecer (por cierto, este es exactamente el mismo concepto que los café del mar en España, no sé quién empezó esto pero está claro que la idea es la misma) y la Habana o la Movida para salir de fiesta.

Medellín

Medellín es la segunda ciudad del país (algo así como la Barcelona de Colombia pero sin el barça: centro de negocios, buen clima, buena ciudad…) y todo el mundo dice que vale mucho la pena visitarla pero yo la verdad es que en esta ocasión no he tenido la oportunidad de verla. Queda pendiente para la próxima.

Santa Marta, Tayrona y Ciudad Perdida

Una de las zonas más bonitas de Colombia es la zona de Santa Marta y el Parque Nacional del Tayrona. Este parque comprende desde la costa hasta las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta y aparecen infinidad de planes posibles. En mi caso, cuando vienieron David y Cesc de vistia por semana santa nos escapamos para ir a ver la ciudad perdida. La ciudad perdida se podría decir que es el equivalente colombiano del Machu Pichu: una ciudad precolombina descubierta hará como 40 años por cazatesoros y que actualmente se ha converitdo en atracción turística. Para llegar allí hay que hacer una excursión de 4 o 5 días (nosotros, hicimos la de 4 y la verdad es que es muy doable) y es una excursión extremadamente recomendable: los paisajes son fantásticos (vas paseando entre valles, ríos y con una vegetación impresionante) y por el camino se puede aprender muchísimo sobre los Tayrona (el pueblo que habitó la zona antes de la llegada de los españoles). La excursión se tiene que hacer con guía, pero lejos de ser un inconveniente es una oportunidad genial para aprender todo lo que ellos pueden explicar sobre la cultura tayrona, la historia del sitio y todo lo que a uno se le pueda ocurrir. 

Por las noches se duerme en pequeños campamentos habilitados para acoger a los caminantes, eso sí, no son hoteles 5 estrellas. Dos de las tres noches dormimos en hamacas (puede parecer interesante/divertido cuando se dice, en realidad es una tortura para la espalda, especialmente si, como en la segunda noche, había un overbooking tan importante que tocabas codo con codo con el de al lado y te enterabas si el de cinco sitios a la derecha se rascaba la cabeza) pero bueno, que el plan no era de hoteles de lujo así que aunque tuviéramos la espalda hecha un cuatro, al día siguiente caminamos como unos campeones y aquí paz y después gloria.

La ciudad en sí la verdad es que no es precisamente machu pichu. Hay como varios niveles, el más alto de los cuales tiene una vista sobre el valle espectacular pero se trata más bien de un sistema de pisos que de una ciudad en sí (la ciudad estaba construida a partir de caña sobre los niveles por lo que no queda nada). Anyway, de lo más recomendable de Colombia.

La zona cafetera

Esta región de Colombia no debería necesitar mucha descripción más allá de su nombre si no fuera porque su grandeza va mucho más allá de él. Sí, es una zona con muchas plantaciones de café. Sí, prácticamente es un obligatorio visitar una finca de café (personalmente, recomiendo ir muy pronto por la mañana para evitar otro chasco de turista-oveja, al menos esta vez nos salió bien la jugada). Pero más importante: sí, hay mucho más que ver. En nuestro caso Ricard y yo volamos Bogotá-Armenia (por cierto, los nombres de las ciudades son impresionantes) y después de ver la obligada plantación visitamos Finlandia y especialmente Salento. Ambos pueblos son dignos de visita, especialmente Salento. La excursión al valle del Cocora (~5-6h) es un must para cualquier visita a Colombia. El paseo es absolutamente factible para todo el mundo y las vistas, los bosques y los valles son simplemente espectaculares. Por otra parte, las termas de Santa Rosa también son algo muy recomendable si sobra una mañana después de la excursión. Las piscinas de agua caliente a los pies de una cascada de ~60m son una recompensa y una relajación simplemente espectaculares (incluso lloviendo). Por cierto, el hostal ciudad de Segorbe es un sitio increíble si se busca un hotelito boutique asequible y chulo en Salento. los dueños (una pareja de gays español-colombiano) son majísimos y están absolutamente predispuestos a echar una mano en lo que haga falta: desde recomendaciones sobre donde comer hasta indicaciones para la excursión o buscar conductor. Por cierto, de algo que sí que nos quedamos con ganas fue de hacer la excursión larga del Cocora: subir hasta los nevados (una excursión como de 3 días) que tiene muy muy buena pinta.





Y hasta aquí lo que he tenido la suerte de visitar en Colombia. Como recomendación así a parte de Colombia, el salar de Uyuni es un sitio simplemente increíble (top 1 de mis viajes so far) así que no puedo recomendarlo más. Así importante que no haya podido ver en Colombia (a parte de Medellín) faltaría Villadeleyva (pueblo cerca de Bogotá), Caño Cristales, San Andrés y Providencia y las playas del Tayrona, como mínimo. Habrá que volver…

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Sea como fuere, Colombia se llevó una parte de mi tiempo y eso no se puede reflejar en unas pocas líneas. Sí se puede decir que los recuerdos de un país, una ciudad, unos meses no son sino el reflejo de las personas con quien se comparten, y en mi caso esto ha cambiado todo. A todos con los que he tenido la suerte de compartir este tiempo, gracias. Sin vosotros, sin ti, no habría sido lo mismo. Y a los que todavía no conocen Colombia: os invito a dejar a un lado los prejuicios y darle una oportunidad: el riesgo es que te quieras quedar.

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